Separar lo que debe quedarse líquido
Antes de hablar de invertir, definimos cuánto necesitas tener disponible de verdad: gastos de seis a doce meses, compromisos previstos, un margen para imprevistos. Ese dinero no se toca.
Tienes el dinero parado en el banco y lo sabes
Has ahorrado durante años. No has hecho locuras, no debes nada y en la cuenta hay una cifra que da tranquilidad. El problema es que esa tranquilidad es cara: cada año que pasa, ese dinero compra menos.
Con una inflación media del 2 al 3 % anual, 100.000 € parados pierden alrededor de una cuarta parte de su poder de compra en diez años. No lo ves en el saldo, porque el número no baja; lo ves en lo que puedes comprar con él. Es la única pérdida que no aparece en ningún extracto, y por eso es tan fácil aplazarla. El segundo coste es el de oportunidad: cada año sin invertir es un año menos de interés compuesto, que es precisamente lo que hace que el esfuerzo de ahorrar merezca la pena.
Antes de hablar de invertir, definimos cuánto necesitas tener disponible de verdad: gastos de seis a doce meses, compromisos previstos, un margen para imprevistos. Ese dinero no se toca.
Con lo que queda construimos una cartera de fondos ajustada a tu perfil: normalmente prudente al principio, diversificada por gestoras y regiones, y con los costes explicados por escrito antes de firmar nada.
El dinero no entra en el mercado en un día. Lo escalonamos a lo largo de meses para que el momento de entrada no condicione el resultado y tú te acostumbres a ver la cartera moverse.
Dos veces al año nos sentamos, en la oficina o por videollamada, a ver cómo va, qué ha cambiado en tu vida y si hay que ajustar algo.
Marisa tenía 120.000 € en la cuenta desde que vendió un piso heredado, hacía doce años. Su banco le insistía cada cierto tiempo con un fondo garantizado; ella no entendía la letra pequeña y prefería no tocar nada. En ese tiempo el dinero había perdido más de una cuarta parte de su poder de compra.
En la primera reunión no hablamos de fondos: hablamos de cuánto necesitaba tener disponible. Separamos un colchón de 25.000 € y el resto entró por fases, a lo largo de seis meses, en una cartera prudente de fondos de renta fija y mixtos. Hoy la revisa conmigo dos veces al año y sabe exactamente qué tiene y por qué lo tiene.
Situación real de un cliente. Nombre, edad, profesión y cifras modificados para proteger su privacidad.
Por eso entramos por fases y con una cartera acorde a tu perfil. Una cartera prudente puede tener años negativos, pero se diseña para que las caídas sean limitadas y recuperables en el plazo que tú manejas. Y en la primera reunión lo vemos con números, no con promesas.
Necesitas abrir una cuenta de valores a tu nombre en Mapfre Inversión S.V., sin coste de apertura ni mantenimiento. Tu cuenta corriente de siempre no se toca; solo traspasas la parte que decidas invertir.
No hay permanencia. Pero una inversión con sentido se plantea a cinco años o más; si necesitas el dinero antes, ese dinero forma parte del colchón, no de la cartera.
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